Un nuevo hecho de violencia estremeció al país. El Ministerio de Defensa confirmó que un ataque con explosivos en el Cauca dejó al menos 21 personas muertas y más de 50 heridas, en uno de los episodios más graves registrados recientemente en esa región.
El ministro Pedro Sánchez señaló que el atentado impactó directamente a la población civil, incluyendo vehículos que transitaban por la vía Panamericana. Según explicó, la carga explosiva fue activada con pleno conocimiento del daño que causaría.
“Sabían que iban a afectar a civiles”, aseguró el funcionario, calificando lo ocurrido como un acto cobarde y una violación grave al Derecho Internacional Humanitario.
Desde el Gobierno, la lectura del ataque apunta a las disidencias de las FARC, particularmente estructuras asociadas a Iván Mordisco. Sin embargo, más allá del golpe, el ministro insistió en que este tipo de acciones no reflejan fortaleza.
“Cuando recurren al terrorismo contra la población civil es porque están debilitados. Esto es una muestra de debilidad”, afirmó.
El atentado se registró en medio de operaciones militares en la zona, donde las fuerzas de seguridad venían adelantando acciones contra estos grupos armados. Aun así, el ataque logró ejecutarse, generando un fuerte impacto en la región.
Aunque el Gobierno había reportado una reducción en los atentados en los últimos meses, este hecho cambia el panorama y vuelve a encender las alertas sobre la situación de orden público en el suroccidente del país.
Las autoridades continúan con las investigaciones para identificar a los responsables, mientras avanzan operativos en la zona. Entre tanto, se hizo un llamado a la ciudadanía para reportar cualquier actividad sospechosa que permita prevenir nuevos ataques.
Este nuevo episodio deja en evidencia que, pese a la presión militar, la violencia sigue golpeando con fuerza y, nuevamente, las principales víctimas terminan siendo civiles.


