Lejos del movimiento de Santa Marta, en un entorno rodeado de naturaleza, está Castle River Hostel, un lugar donde el plan cambia por completo. Aquí no hay tráfico, ni afán, ni el ruido de la ciudad. Lo que encuentras es mucho verde, el sonido del río y varios espacios para pasar el día con calma.
La experiencia empieza incluso antes de entrar. Para llegar al hospedaje hay que cruzar un puente sobre el río Buritaca, y desde ahí ya se siente el cambio de ambiente.

A solo un par de minutos caminando está el río, un sitio de aguas claras y corriente suave donde muchas personas aprovechan para bañarse o recorrer un tramo flotando en una boya mientras la corriente las lleva poco a poco.
Dentro del lugar también hay de todo un poco. Cuenta con piscina, restaurante, bar, mesa de billar y varios espacios para sentarse a descansar. Es un sitio donde cada quien hace el plan a su manera: algunos pasan el día en el río, otros prefieren la piscina y muchos simplemente van a comer y disfrutar del ambiente.

La cocina también tiene buena variedad. En el menú hay desayunos como cayeye y huevos pericos, además de platos como arroz de mariscos, arroz de camarón, pasta con langostinos, pulpo a la parrilla, churrasco, cazuela de mariscos y diferentes pescados servidos con arroz de coco y patacones.

Si la idea es quedarse, el lugar ofrece varias opciones de hospedaje. Las habitaciones privadas tienen precios desde $200.000 la noche para dos personas, las cabañas desde $320.000 con desayuno incluido y también hay camarotes compartidos desde $80.000 por persona.
Es un lugar para quienes quieren alejarse por unas horas o un fin de semana del ritmo de la ciudad y cambiar el cemento por el sonido del río, la piscina y un ambiente mucho más tranquilo.


