El reconocido penalista estadounidense Barry J. Pollack, conocido por liderar la defensa de Julian Assange y revertir condenas históricas en EE. UU., fue confirmado como el principal abogado de Nicolás Maduro, quien enfrenta cargos federales junto a Cilia Flores en un tribunal de Nueva York, en un proceso de alto impacto político y judicial.
La elección de Barry J. Pollack, uno de los abogados penalistas más controvertidos y experimentados de Estados Unidos, para encabezar la defensa de Nicolás Maduro marca un nuevo capítulo en el proceso judicial que sacude la geopolítica regional. El jurista, famoso por su rol en casos emblemáticos como el de WikiLeaks, asume ahora uno de los litigios más sensibles de la década.
En el primer movimiento estratégico tras su comparecencia ante un juez en Nueva York, Nicolás Maduro confirmó que su defensa estará en manos de Barry J. Pollack, abogado con más de tres décadas de experiencia en litigios penales federales y reconocido por asumir procesos de alto riesgo político.
Pollack no es un nombre menor en los tribunales estadounidenses. Su trayectoria incluye la defensa de figuras señaladas por espionaje, fraude corporativo y errores judiciales que sacudieron la opinión pública.
Uno de los episodios más polémicos de su hoja de vida fue la defensa de Julian Assange, fundador de WikiLeaks, acusado bajo la Ley de Espionaje.
Pollack lideró la negociación que permitió un acuerdo judicial histórico, considerado por muchos como un punto de inflexión en el debate sobre libertad de prensa y seguridad nacional en Estados Unidos.
Lea aquí: “Sigo siendo el presidente de Venezuela”: Nicolás Maduro se declara inocente ante juez en Nueva York
Ese caso convirtió al abogado en una figura respetada, pero también cuestionada, dentro del sistema judicial.
Además de Assange, Pollack participó en otros procesos de alto perfil: Caso Enron: defendió a un alto ejecutivo que terminó absuelto en uno de los mayores escándalos financieros del país, Marty Tankleff: logró revertir una condena por doble homicidio tras 17 años de prisión injusta, un caso emblemático sobre fallas del sistema penal.
Estos antecedentes explican por qué su nombramiento genera atención internacional.
Una defensa que trasciende lo jurídico
La llegada de Barry J. Pollack al caso de Nicolás Maduro y Cilia Flores no solo tiene implicaciones legales, sino también políticas y diplomáticas.
El proceso se desarrolla en un momento de máxima tensión entre Washington y Caracas, y cada movimiento en el tribunal es leído como un mensaje estratégico.
Expertos coinciden en que Pollack apostará por una defensa técnica, centrada en cuestionar jurisdicción, pruebas y motivaciones políticas detrás de los cargos.


