Una familia quedó en la calle tras un incendio en Villa Betel, cerca del estadio Sierra Nevada. Hoy necesitan ropa, techo, alimentos y apoyo para que sus hijos puedan volver al colegio.
En cuestión de minutos, María Rosales vio cómo el esfuerzo de toda una vida se convertía en cenizas. Su vivienda, construida con zinc y madera en el sector de Villa Betel, fue consumida por un incendio que no solo destruyó paredes y techos, sino también los sueños, los recuerdos y la estabilidad de toda una familia.
En el hogar vivían cinco niños y tres adultos, quienes hoy enfrentan una realidad desgarradora: no tienen dónde dormir, qué ponerse ni cómo cubrir sus necesidades básicas.
Las llamas se llevaron todo, incluso los uniformes escolares de los menores, dejándolos sin la posibilidad inmediata de regresar a clases.
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María apenas logró salir con la ropa que llevaba puesta. Quedó descalza, sin pertenencias y con la angustia de ver desaparecer su único refugio. Como si fuera poco, el incendio también acabó con tres porcinos, una de las pocas fuentes de sustento con las que contaba la familia.
Desde el dolor, pero con la esperanza intacta, María hace hoy un llamado urgente a la solidaridad de Santa Marta. Pide ayuda para sus hijos, para recuperar lo básico y poder empezar de nuevo después de esta tragedia que los dejó en la intemperie.
Esta no es solo la historia de una casa que se quemó, es la de una familia que lo perdió todo y necesita que la empatía de la comunidad se convierta en su salvavidas.
📞 Quienes deseen colaborar pueden comunicarse al: 321 523 9568


