La acusación formal contra Nicolás Maduro revela supuestos nexos entre el segundo hombre fuerte del chavismo y la guerrilla colombiana, en una estrategia para inundar de drogas a Estados Unidos.
Uno de los señalamientos más graves contenidos en la acusación presentada por Estados Unidos contra el dictador venezolano Nicolás Maduro apunta directamente a Diosdado Cabello, considerado el número dos del régimen y actual ministro del Interior, Justicia y Paz.
Según el indictment revelado por las autoridades estadounidenses, Cabello estaría vinculado con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) como parte de una estructura destinada a facilitar el envío masivo de drogas hacia territorio norteamericano.

El documento judicial detalla que Cabello fue reseñado en una visita reciente a la zona fronteriza, la cual habría por miembros del grupo armado colombiano. Para los fiscales, este encuentro forma parte de una alianza criminal con objetivos de fortalecer las rutas del narcotráfico bajo la protección del poder estatal venezolano.
En paralelo, el gobierno de Estados Unidos anunció una recompensa de hasta 25 millones de dólares por información que conduzca a la captura de Diosdado Cabello, al considerarlo una pieza clave dentro de la estructura criminal que, según Washington, opera desde el poder en Venezuela.

Estas revelaciones refuerzan la tesis de Washington sobre la existencia de un entramado entre altos funcionarios del chavismo y organizaciones armadas ilegales, lo que agrava la presión internacional sobre el régimen de Maduro y su círculo más cercano.


