En medio de un clima de máxima tensión e incertidumbre en Venezuela, Diosdado Cabello, actual vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), apareció hace pocos minutos en una transmisión, rodeado de miembros de la Fuerza Pública y con indumentaria militar.
Desde Caracas, Cabello se dirigió al país vistiendo chaleco táctico y casco de combate, una imagen que evocó un escenario de conflicto armado y reforzó la percepción de una crisis en escalada. Su intervención se produjo horas después del anuncio realizado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la captura y extracción de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, del territorio venezolano.
Durante su mensaje, Cabello intentó transmitir un llamado a la calma, pero lanzó duras acusaciones contra Washington. Calificó la detención de Maduro como un “acto terrorista” ejecutado por fuerzas extranjeras y denunció lo que consideró una violación flagrante de la soberanía nacional, afirmando que el gobierno bolivariano no reconoce la legalidad de la operación estadounidense.
La aparición del dirigente con una estética militar busca proyectar un mensaje de control y e esistencia, en contraste con la narrativa de Estados Unidos, que ha presentado los hechos como el inicio de “un nuevo amanecer” para Venezuela.


