Durante mucho tiempo, Cristian fue uno de los tantos rostros invisibles que recorren las calles de Santa Marta. Su vida transcurría entre avenidas, noches inciertas y una realidad marcada por el consumo de drogas y el abandono.
En medio de ese contexto sufrió un accidente que comprometió gravemente su pierna izquierda. Los médicos lograron reconstruirla mediante una cirugía en la que utilizaron clavos y platinas para salvar la extremidad. Sin embargo, en medio de su estado de desorientación, Cristian tomó una decisión que cambiaría el rumbo de su historia: retiró por su propia cuenta los elementos médicos que sostenían su recuperación.

Las consecuencias no tardaron en aparecer. Una infección severa comenzó a avanzar silenciosamente, deteriorando su salud y acercándolo a un punto crítico. Cuando finalmente llegó al Hospital Julio Méndez Barreneche, el panorama era alarmante. La infección estaba fuera de control y la posibilidad de perder su pierna era real.
Durante 120 días permaneció hospitalizado, sometido a tratamientos constantes, curaciones y un proceso integral que no solo buscaba salvar su pierna, sino también rescatarlo a él.
Este proceso fue posible gracias a la intervención de personal médico y al acompañamiento de la Secretaría de Promoción Social del Distrito, que logró brindarle la atención que necesitaba en uno de los momentos más difíciles de su vida.

Con el paso de los días, Cristian no solo comenzó a recuperarse físicamente. También empezó un proceso de desintoxicación y reconstrucción personal.
Hoy, lejos de las calles y con la pierna intacta, Cristian habla desde la esperanza y el agradecimiento. Reconoce que estuvo a punto de perderlo todo, pero también que esta segunda oportunidad le dio una razón para cambiar.
“Estaba perdido en las drogas, a punto de perder mi pierna. Gracias a Dios no la perdí. Ya no reconocía a las personas que me rodeaban. Ahora estoy esperando una oportunidad de trabajo y quiero hacer las cosas bien”, expresó.

Su historia es el reflejo de una lucha silenciosa que muchos enfrentan, pero también es una muestra de que, incluso en los momentos más oscuros, siempre existe la posibilidad de volver a empezar.


