Tras intensas olas de calor, la ciudad enfrentará un giro brusco con lluvias, vientos fuertes y oleaje elevado entre finales de mayo.
Después de semanas donde el sol no dio tregua y las altas temperaturas convirtieron a Santa Marta en un verdadero horno, el clima da un giro inesperado. Las lluvias regresan a la ciudad y con ellas un panorama que mezcla alivio térmico con nuevas alertas.
Las autoridades marítimas y meteorológicas han advertido que entre el 27 y el 30 de mayo se presentará un incremento significativo en las precipitaciones, acompañado de tormentas eléctricas aisladas, ráfagas de viento y un mar más agitado de lo habitual.
Este cambio no llega solo. El fin de las intensas olas de calor abre paso a un escenario más inestable, donde el cielo pasará de despejado a completamente nublado en cuestión de horas, marcando el inicio de una temporada lluviosa más activa en la capital del Magdalena.
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Además de la lluvia, uno de los puntos críticos será el comportamiento del mar. Se esperan vientos que podrían alcanzar los 52 km/h y olas superiores a los 2,6 metros, lo que pone en riesgo actividades como la pesca artesanal, el turismo náutico y la navegación de embarcaciones menores.
Expertos explican que este cambio responde a la interacción de sistemas atmosféricos típicos de la época, como una zona de baja presión sobre el norte de Suramérica y el paso de una onda tropical, que favorecen la formación de nubosidad y precipitaciones.
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Aunque muchos celebran el alivio que traerán las lluvias tras el sofocante calor, las autoridades insisten en no bajar la guardia. Recomiendan evitar actividades marítimas en momentos de alto oleaje, mantenerse informados y tomar precauciones, especialmente en zonas costeras.
Santa Marta pasa así del extremo del calor al riesgo de tormentas, en un cambio que no solo transforma el clima, sino también el ritmo de la ciudad.


