Diseñadora por pasión y fisioterapeuta de profesión, esta emprendedora momposina, samaria de corazón, ha construido un universo de piezas que narran la biodiversidad y la cultura de Colombia. Este 2 de mayo abre un espacio donde el arte, la sanación y el emprendimiento femenino se encuentran.
En cada joya de Gina Ramírez hay una historia que late. No son solo accesorios: son fragmentos de Colombia tejidos con memoria, cultura y emoción. Su marca nació en medio de un momento difícil, tras la pérdida de un ser querido, cuando buscaba transformar el dolor en algo significativo. “Quería darle un detalle a mi esposo, algo hecho por mí, y ahí empezó todo”, recuerda. Lo que inició como un aprendizaje casual terminó convirtiéndose en un camino de vida.
Detrás de ese renacer también hay un pilar fundamental: su madre y su familia. Gina reconoce que su creatividad fue sembrada desde niña, guiada por las enseñanzas y el acompañamiento constante en actividades como el bordado y el arte manual. “Mi mamá estuvo detrás de todo ese proceso desde pequeña, cultivando en mí esa parte creativa. Vengo de una familia con tradición joyera, eso lo llevo en la sangre”, expresa con gratitud. Ese respaldo familiar ha sido clave no solo en su formación, sino en cada paso de su emprendimiento.
Oriunda de Mompox, creció rodeada de tradición, filigrana y riqueza cultural. Aunque su formación profesional es en fisioterapia, la creatividad siempre encontró la forma de florecer. Hoy, esa herencia se traduce en piezas únicas que conservan la esencia de sus raíces y las proyectan al mundo.
Santa Marta la acogió y ella la adoptó como su hogar. Aquí, su marca ha crecido durante casi una década, consolidándose en distintos espacios comerciales. “Santa Marta abrió su corazón a mi marca”, afirma. Pero también resalta que nada de esto habría sido posible sin el apoyo incondicional de su familia. “Este logro no es solo mío, es de todos los que han creído en mí, especialmente de mi familia, que ha sido mi base para no rendirme”, agrega.
Más allá de lo estético, su propósito es visibilizar la riqueza cultural del país. “No vendo solo joyas, vendo historia. Cada pieza busca mostrar a Colombia, sus tradiciones, su gente”, explica. Sus colecciones están inspiradas en regiones, culturas y símbolos, llevando consigo mensajes que conectan con lo ancestral.
Emprender no ha sido fácil. Gina es madre, esposa, trabajadora y soñadora incansable. Divide su tiempo entre su profesión y su pasión, construyendo su marca con disciplina y amor. “Los sueños no se persiguen, se construyen. Y yo los he construido con sacrificio, perseverancia y fe”, asegura. En ese proceso, su familia ha sido su red de apoyo emocional y su motor en los momentos más difíciles.
Hoy, ese esfuerzo comienza a materializarse en uno de sus mayores logros: la apertura de su primer showroom en Santa Marta este 2 de mayo. Un espacio que también lleva el sello del trabajo en equipo y del amor familiar. “Ha sido un proceso apoyado totalmente por mi familia, han sido un pilar fundamental para alcanzar este sueño”, destaca.
Un showroom donde Colombia cobra vida
Más que una tienda, el nuevo showroom de Gina Ramírez es un viaje por la biodiversidad y la cultura del país. Cada rincón ha sido pensado para evocar las regiones de Colombia, sus colores, sus tejidos y su esencia.
“Van a encontrar un pedacito de Colombia en cada espacio. Mis piezas tienen alma, tienen historia”, explica. Además, será un lugar para crear, inspirarse y desconectarse de la rutina, en un ambiente mágico donde el arte cobra vida.





Arte que sana y transforma vidas
Para Gina, su marca también es un canal de sanación. Desde su experiencia como fisioterapeuta, ha entendido el poder del arte para liberar emociones. “Esto es un escape. Detrás de cada pieza hay un proceso de sanación”, asegura.
Su emprendimiento también tiene un impacto social, vinculando a mujeres, muchas de ellas madres cuidadoras o personas con discapacidad, brindándoles oportunidades. “Así como mi familia ha sido un soporte para mí, quiero ser apoyo para otras mujeres”, afirma.
El valor de persistir: mensaje a las mujeres que sueñan
Gina envía un mensaje claro: “Insistir, persistir y nunca desistir”. Para ella, los sueños se construyen con valentía. “Mi familia me enseñó a no rendirme, a luchar por lo que quiero, y eso es lo que hoy me tiene aquí”, dice.
Define su emprendimiento como un hijo: algo que se cuida y se impulsa hasta verlo crecer. “No ha sido fácil, pero cuando tienes amor, disciplina y apoyo, todo es posible”, concluye.
Sus piezas ya tienen presencia en distintos espacios de Santa Marta
El crecimiento de su marca también se refleja en los lugares donde hoy pueden encontrarse sus creaciones. Gina Ramírez cuenta que sus joyas ya están disponibles en reconocidos espacios de la ciudad, donde el público ha podido conectar con su propuesta artesanal y cultural. “Pueden conseguirlas en Vivolo Café, en Mina Boutique en el Centro Histórico, y también en Casa Triada y en el quinto piso del Hotel Best Western”, explica.
Cada uno de estos puntos ha sido clave para visibilizar su trabajo y acercarlo a quienes valoran el diseño con identidad.
Sin embargo, asegura que el siguiente paso es aún más significativo: la apertura de su propio showroom, un espacio pensado no solo para exhibir sus colecciones completas, sino para brindar una experiencia más cercana, creativa y personal con cada visitante.
Una invitación especial para este 2 de mayo
La apertura del showroom será también una oportunidad para encontrar el regalo ideal para mamá. Habrá descuentos especiales y piezas únicas llenas de significado.
Un espacio donde el arte, la familia y los sueños se encuentran. Donde cada joya cuenta una historia. Y donde una mujer demuestra que, con raíces fuertes y apoyo incondicional, se puede transformar el dolor en belleza.
Conoce más detalles de todo lo que puedes encontrar en este hermoso espacio en sus redes sociales: @ginaramirezaccesorios.


