En medio de la emergencia invernal que mantiene en alerta a Córdoba, decenas de ciudadanos se congregaron en la orilla del río para elevar una oración colectiva, clamando por el fin de las lluvias y por alivio para las familias afectadas.
La escena se repitió como un grito silencioso de auxilio. En la orilla del río Sinú, hombres, mujeres y niños se arrodillaron, alzaron sus manos al cielo y, entre lágrimas, elevaron una oración colectiva pidiendo que cesen las lluvias que mantienen a Montería y a varias zonas rurales de Córdoba bajo el agua.
La emergencia invernal ha dejado barrios inundados, familias desplazadas de sus hogares y una creciente preocupación por la seguridad de quienes viven en zonas ribereñas. Ante la incertidumbre, muchos ciudadanos encontraron en la fe una forma de resistencia y esperanza.
“Padre amado, de rodillas ante ti, humillados ante ti, te pedimos que detengas las inundaciones, que pares las lluvias y nos ayudes a salir de todo esto”, repetían en coro los asistentes, con la mirada fija en el río y el cielo gris que cubría la ciudad.
La escena estuvo cargada de emoción. Algunos sostenían a sus hijos entre los brazos, otros lloraban en silencio, mientras varios líderes comunitarios invitaban a mantener la calma y a confiar en que la situación pueda mejorar.
Aunque los organismos de socorro continúan monitoreando los niveles del río y atendiendo a las familias damnificadas, el temor persiste, especialmente en los sectores más vulnerables. Sin embargo, para muchos monterianos, ese momento de oración representó un acto de unidad, fe y resistencia frente a una emergencia que sigue golpeando al departamento.


