Quien en vida estuvo rodeado de lujos, poder y multitudes, hoy permanece en una morgue sin que nadie haya reclamado su cuerpo en Sincelejo.
Durante años, su nombre estuvo ligado a reuniones ostentosas, rodeado de personas, influencias y una vida marcada por el poder. Hoy, esa imagen contrasta con su realidad: permanece solo, sin familiares que se acerquen a reclamarlo.
El hombre, de 41 años y oriundo de San Pedro de Urabá, fue encontrado sin vida el pasado 25 de marzo en el sector La Corocera, zona rural de Galeras, con múltiples impactos de arma de fuego. Inicialmente ingresó como NN al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, pero posteriormente fue plenamente identificado por las autoridades.
Pese a que su identidad ya fue confirmada, hasta el momento ningún familiar o allegado se ha presentado para adelantar la reclamación del cuerpo, por lo que permanece en las instalaciones de Medicina Legal en Sincelejo.
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De acuerdo con registros judiciales, alias “Gordillo” tenía un amplio historial ligado a estructuras del paramilitarismo y el narcotráfico.
Además, fue vinculado a hechos ocurridos en 2003 en Riosucio, relacionados con delitos como secuestro agravado, concierto para delinquir y porte ilegal de armas.
En 2018 fue capturado en el aeropuerto Los Garzones por unidades de la DIJIN, en cumplimiento de una solicitud de extradición emitida por autoridades de Estados Unidos. Era requerido por una corte del Distrito Este de Texas por su presunta participación en una red de envío de cocaína hacia ese país.
Durante años, su nombre estuvo rodeado de dinero, influencia y numerosas personas. Sin embargo, tras su muerte en zona rural de Galeras, ese entorno desapareció, dejando como único rastro un cuerpo que, hasta ahora, nadie ha reclamado.


