Las esteras continúan abajo en sectores del Centro y el Mercado Público, mientras la Gobernación y la Fuerza Pública piden confianza y acompañan el llamado a reactivar las actividades comerciales.
El llamado de las autoridades a recuperar la normalidad en Santa Marta todavía no logra convencer a buena parte de los comerciantes. Aunque policías y militares permanecen desplegados en diferentes sectores y desde la institucionalidad se insiste en que existen garantías para retomar las actividades, numerosos establecimientos continúan cerrados.
En el Centro de Santa Marta y el Mercado Público, las calles muestran un panorama marcado por locales con sus puertas abajo. Los comerciantes aseguran que prefieren esperar antes de exponerse a posibles represalias.
El temor está relacionado principalmente con las amenazas que han circulado durante las últimas horas y con la posibilidad de que quienes decidan abrir sus negocios puedan sufrir afectaciones personales o materiales.
Las autoridades piden confianza
Durante una visita al Mercado Público, la gobernadora del Magdalena se reunió con comerciantes y les pidió confiar en el acompañamiento de la Fuerza Pública, asegurando que policías y militares permanecerán en las calles para brindar protección.
El mensaje institucional ha sido insistente: retomar progresivamente las actividades y no permitir que las amenazas impidan el funcionamiento de la ciudad.
Sin embargo, entre los comerciantes la percepción continúa siendo de cautela.
Algunos trabajadores que permanecen en sus establecimientos reconocen que sienten temor. En una farmacia ubicada en el Centro, empleadas manifestaron estar asustadas mientras cumplían con su jornada y señalaron que, según su relato, otros negocios cercanos habrían recibido visitas de personas que se movilizaban en motocicleta y que les habrían pedido cerrar.
Por esa razón, mientras la Fuerza Pública mantiene presencia en las zonas comerciales y las autoridades llaman a recuperar la actividad económica, muchos comerciantes han optado por mantener sus negocios cerrados hasta tener mayor tranquilidad sobre las condiciones de seguridad.
La reapertura, por ahora, avanza de manera desigual: algunas actividades intentan regresar a la normalidad, pero una parte importante del comercio sigue esperando antes de abrir nuevamente sus puertas.


