En Colombia, la energía limpia es una realidad que empieza se empieza a dar en cifras y en el día a día de miles de personas. Hoy, el 16,17 % de la electricidad que mueve al país proviene de fuentes renovables, según datos entregados por la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME).
El gran protagonista de este cambio es el sol. La mayoría de esa energía limpia viene de paneles solares instalados en distintas regiones del país, que en conjunto suman 3.717,1 megavatios. Es decir casi toda la nueva energía renovable que ha entrado al sistema en los últimos años tiene sello solar.
También hay viento y agua aportando su parte. Algunos proyectos eólicos están en fase de pruebas, mientras que pequeñas hidroeléctricas siguen sumándose poco a poco. Aunque su participación todavía es pequeña frente a la solar, representan un paso más en la diversificación de las fuentes que abastecen al país.
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El crecimiento ha sido constante desde 2022, cuando empezaron a conectarse más proyectos solares al sistema nacional. Cada nueva planta significa menos presión sobre las fuentes tradicionales y un avance hacia un modelo energético más sostenible.
El impacto no es solo eléctrico, también ambiental. Gracias a esta transición, Colombia ha dejado de emitir más de siete millones de toneladas de dióxido de carbono, contribuyendo así a frenar el cambio climático.
Y el cambio no se hace únicamente en grandes parques solares. Cada vez más familias y empresas producen su propia energía y se convierten en parte activa de esta transformación que, poco a poco, hace que el país consuma energía más limpia.


