Las cifras han abierto un nuevo debate sobre el impacto de la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Gustavo Petro. Mientras sectores empresariales y algunos congresistas advierten una reducción en las oportunidades para los jóvenes, el Ejecutivo defiende que la medida dignificó las condiciones de los aprendices.
La contratación de aprendices del SENA en Colombia se ha convertido en uno de los puntos más controvertidos de la reforma laboral. Datos divulgados en los últimos meses muestran una disminución en la vinculación de jóvenes y un aumento en los recursos que las empresas pagan al Estado para sustituir la obligación de contratarlos.
Según las cifras conocidas por diferentes medios nacionales, la monetización —mecanismo mediante el cual las compañías pagan una suma en lugar de vincular aprendices— creció un 68 %, pasando de cerca de 262.000 millones de pesos a alrededor de 440.000 millones en un año. Paralelamente, se reportó una reducción en el número de contratos de aprendizaje. Estas cifras han sido objeto de discusión y revisión por parte del propio SENA.
¿Qué cambió con la reforma laboral?
La Ley 2466 de 2025 transformó el contrato de aprendizaje en un contrato laboral especial. Con ello, los aprendices pasaron a tener mayores garantías, incluyendo salario, prestaciones sociales y cobertura completa en seguridad social.
Además, las empresas que decidan no contratar aprendices deben pagar una monetización equivalente a 1,5 salarios mínimos por cada cupo que dejen de cubrir.
Debate entre empresarios y Gobierno
Para algunos gremios y congresistas, el incremento en los costos de contratación habría llevado a varias empresas a optar por pagar la monetización en lugar de vincular aprendices, reduciendo las oportunidades de primer empleo para miles de jóvenes.
Sin embargo, desde el Gobierno y el SENA se sostiene que la reforma buscó reconocer derechos laborales que anteriormente no tenían los aprendices y garantizar una mayor protección para quienes realizan sus prácticas.
Por ello, aunque las cifras muestran una disminución en las contrataciones y un aumento en la monetización, todavía no existe consenso sobre si la reforma laboral terminó afectando o beneficiando a los jóvenes colombianos, un debate que continúa abierto entre empresarios, congresistas y el Ejecutivo.


