Óscar Javier Cuadros Zea, alias Chejo, jefe de la estructura 36 de las disidencias de las Farc, habría sido uno de los principales responsables del derribo del helicóptero de la Policía en Amalfi, Antioquia. El cabecilla había recuperado su libertad tras ser beneficiado por el proyecto de ‘paz total’ impulsado por el gobierno Petro.
El reciente atentado en Amalfi, Antioquia, donde un helicóptero de la Policía fue derribado dejando como saldo 13 uniformados muertos, sigue generando indignación en todo el país. La inteligencia militar confirmó que detrás del hecho estaría Óscar Javier Cuadros Zea, alias Chejo, jefe de la estructura 36 de las disidencias de las Farc, quien en meses pasados había sido beneficiado con la suspensión de órdenes de captura gracias al programa de paz total del presidente Gustavo Petro.
De acuerdo con las fuentes de la Policía y el Ejército, alias Chejo fue uno de los cabecillas que recuperó la libertad en medio de los polémicos episodios registrados el 23 de julio de 2024, cuando militares detuvieron una caravana de la UNPen la que se movilizaban miembros de las disidencias de las Farc.
En ese momento, además de alias Calarcá, también viajaban otros hombres como alias Firu y el propio Chejo. Aunque su detención fue considerada legítima por las autoridades militares, horas después todos fueron dejados en libertad tras la intervención de altos funcionarios del Gobierno.
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De liberado a jefe de la estructura 36
Fuentes de inteligencia confirmaron que, tras su salida, Chejo se convirtió en el principal cabecilla de la estructura 36 de las disidencias, que opera en Antioquia, y desde donde se planificó el ataque terrorista contra la Policía.
El director de la Policía, general Carlos Triana, detalló que los criminales emplearon diferentes tipos de explosivos para derribar la aeronave, lo que ocasionó la tragedia que hoy enluta a la institución.
El caso ha desatado una fuerte polémica sobre la efectividad y los riesgos del proyecto de paz total, ya que los beneficiados con libertades condicionales han reincidido en la violencia. Para muchos sectores, el derribo del helicóptero en Amalfi es una muestra de que las medidas de confianza entregadas a los grupos ilegales no están generando desarme, sino fortalecimiento de sus estructuras.
