El cetáceo fue encontrado por pescadores y lancheros en delicado estado de salud. Especialistas mantienen un pronóstico reservado mientras luchan por estabilizarlo en el Centro de Rescate de Fauna Marina.
La rápida reacción de pescadores y lancheros del corregimiento de Taganga permitió rescatar a un delfín calderón (Globicephala sp.) que quedó varado en la playa y presentaba un delicado estado de salud. Gracias al oportuno aviso de la comunidad, el equipo del Centro de Rescate de Fauna Marina activó el protocolo de emergencia y trasladó al ejemplar para recibir atención veterinaria especializada.
El operativo fue liderado por CORPAMAG, en articulación con la Fundación CIM Caribe y el Centro de Vida Marina, entidades que trabajan de manera conjunta en la protección y recuperación de especies marinas que llegan heridas o desorientadas a las costas del Magdalena.
Durante la primera valoración médica, los especialistas encontraron un panorama complejo. El delfín ingresó con un severo cuadro de deshidratación, bajo peso corporal y múltiples lesiones en el rostro, la región genital y otras partes del cuerpo, heridas que, al parecer, fueron ocasionadas por los repetidos encallamientos sufridos antes del rescate.
Pronóstico reservado
El equipo veterinario realizó exámenes clínicos, tomó muestras de sangre y comenzó un tratamiento intensivo que incluye hidratación, terapia de nebulización, suministro de antibióticos y medicamentos de soporte, mientras el animal permanece bajo monitoreo permanente.
La directora del Centro de Rescate de Fauna Marina, Ángela Dávila, explicó que este tipo de casos suelen representar un enorme desafío debido al estado crítico en el que normalmente llegan los animales.
“Cuando un animal llega a encallar es porque, por lo general, su condición médica ya es muy crítica. Estamos haciendo todo lo posible para estabilizarlo y brindarle la mejor atención; sin embargo, en este momento el pronóstico continúa siendo reservado”, manifestó.
La comunidad fue clave para el rescate
Desde CORPAMAG destacaron que la alerta oportuna de pescadores y operadores turísticos permitió activar rápidamente el protocolo de atención, aumentando las posibilidades de supervivencia del cetáceo.
La bióloga marina Julieth Prieto Rodríguez resaltó que la participación ciudadana ha sido determinante gracias a los procesos de educación ambiental desarrollados en Taganga.
“Cada aviso ciudadano puede representar una oportunidad para salvar la vida de un animal y, además, aportar información valiosa para conocer las especies que visitan nuestras costas y fortalecer las estrategias de conservación”, indicó.
Mientras el delfín continúa bajo observación médica, los especialistas concentran todos sus esfuerzos en estabilizarlo con la esperanza de que pueda recuperarse y regresar a su hábitat natural.


