El presidente confirmó la baja de miembros del frente Franco Benavides de las FARC, la captura de cinco personas y la incautación de un cargamento de drogar.
La mano dura que prometió el presidente Abelardo de la Espriella en campaña sigue mostrando resultados en las regiones.
En las últimas horas, un contundente operativo del Ejército en el municipio de El Peñol, Nariño, terminó con la muerte de siete integrantes de las disidencias del Estado Mayor Central (EMC) de las FARC y la captura de otros cinco señalados criminales.
El propio de la Espriella dio la noticia a través de su cuenta de X, donde dejó claro que su Gobierno no le va a dar tregua al narcotráfico ni a la minería ilegal.
Según el reporte oficial, las tropas no solo dieron de baja a los rebeldes del frente “Franco Benavides”, sino que además destruyeron cinco laboratorios de coca y se incautaron de más de 1.000 galones de insumos químicos, junto a cargamentos de ketamina y fentanilo en Barrancabermeja.
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En su mensaje, el mandatario aprovechó para sacar cuentas de lo que va de su gestión desde que asumió el cargo el pasado 7 de agosto, destacando casi 15.000 capturas, toneladas de droga decomisada y más de 1.300 hectáreas de coca erradicadas.
El presidente lanzó una advertencia directa a los grupos armados al asegurar que por cada policía o soldado asesinado hará caer la fuerza del Estado, rematando con que perseguirá a los narcoterroristas hasta acabar con lo que calificó como “un cáncer que ha desangrado a Colombia”.
Sin embargo, esta ofensiva implacable y los bombardeos ejecutados en las últimas semanas también han encendido las alarmas en el país, especialmente tras la muerte de tres menores de edad en un reciente operativo en el Guaviare, un hecho que mantiene el debate encendido sobre el costo de la guerra.


