Algunos comerciantes de la carrera Quinta decidieron abrir sus negocios este jueves. La movilidad ya empezó a mejorar y poco a poco se ven personas entrando a los locales, así que muchos quisieron aprovechar para intentar recuperar algo de las ventas que han perdido por el paro.
Pero cuando se disponían a trabajar, apareció otro problema: Aire les suspendió el servicio de energía y varios negocios tuvieron que encender sus plantas para poder funcionar.
La situación termina golpeándolos todavía más. Con las ventas todavía bajas, las altas temperaturas y ahora el gasto adicional de mantener una planta encendida, trabajar se vuelve mucho más complicado y costoso.
Los comerciantes aseguran que abrieron precisamente porque necesitan vender y generar ingresos, pero se encontraron con un panorama que todavía está lejos de ser normal. Hay gente caminando por la Quinta y algunos clientes entrando a los negocios, pero eso no significa que las ventas hayan vuelto a la normalidad.
Y mientras los comerciantes hacen cuentas para tratar de sostener sus negocios, las cifras del impacto económico siguen creciendo.
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Uno de los comerciantes afectados explicó que, después de dos días de paro sin poder vender, esperaba recuperar parte de esas pérdidas este jueves, pero el corte de energía terminó complicando aún más la jornada.
“Estaríamos hablando de que tuve pérdidas el día de hoy de alrededor de 5 o 6 millones de pesos”, aseguró, al señalar que sin abanicos ni aire acondicionado tampoco puede garantizar condiciones adecuadas para sus trabajadores ni prestar el servicio como normalmente lo hace.
El presidente de la Cámara de Comercio, Carlos Jaramillo, explicó ayer que solo durante una jornada las pérdidas preliminares en Santa Marta y el Magdalena llegaron a cerca de 39.500 millones de pesos.
“En lo que se refiere al impacto económico, solo el día de ayer, entre estimaciones preliminares, responden a más o menos unos 39.500 millones de pesos que dejaron de entrar en la balanza comercial”, señaló Jaramillo.
Y al sumar la Zona Bananera y Ciénaga, la cifra aumenta a cerca de 42.500 millones de pesos en un solo día de afectación por el cierre temporal del comercio.
Por eso, aunque este jueves algunos negocios volvieron a abrir sus puertas, los comerciantes siguen preocupados. Necesitan vender, pero entre las bajas ventas, los costos de operar con plantas y las dificultades con el servicio de energía, cada día de afectación significa más pérdidas.
La esperanza de quienes están detrás de estos mostradores es sencilla: poder trabajar nuevamente con normalidad y recuperar, poco a poco, todo lo que han dejado de vender durante estos días.


